Ataques de más tarde, mañana y luego

El último atentado terrorista en Kiteni, es una muestra que Sendero Luminoso no fue derrotado y cuyo accionar se limitaba a ser hombre de protección o guardaespaldas de narcotraficantes en la zona de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, VRAEM.

Mas allá de la destrucción de tres helicópteros que brindaban mantenimiento al gasoducto de Camisea, es la evidencia clara que Sendero puede asestar ataque estratégicos que pongan en riesgo industrias nacionales de trascendencia y la clase política, por fin lo ha aceptado.

06 de octubre. Sendero Luminoso atacó tres helicópteros que prestaban servicios a trabajadores del proyecto Camisea.

“(El gasoducto) requiere una enorme logística para su protección. Estamos trabajando a fin de equipar un grupo especial de las Fuerzas Armadas y la policía para reducir la posibilidad de afectación del gasoducto, pero otro incidente puede haber más tarde, mañana, luego”, fue el mensaje, aceptando por fin una realidad de años, del ministro del Interior Wilfredo Pedraza ante la Comisión Especial de Seguridad Ciudadana del Congreso.

El 30% de la energía eléctrica del país es generada por la planta de Malvinas en La Convención, Cusco, donde se procesa el gas de Camisea. Más de 200 trabajadores abandonaron las estaciones de bombeo y de mantenimiento de Camisea en Kepashiato y en Kiteni. En suma, Sendero demostró el pasado sábado que puede atacar una arteria fundamental del suministro energético del país y que podría volver a hacerlo.

El tema del tan mencionado Plan VRAEM vuelve a la palestra. ¿En qué avances está? ¿Cuáles son las principales estrategias planteadas y cuáles los logros? Respetamos cierto secretismo en las mismas, pero a decir por los esfuerzos por llevar la presencia del Estado a esta zona, poco se ha visto hasta el momento.

El binomio terrorismo narcotráfico ha calado más de lo que muchas autoridades políticas y militares siempre quisieron aceptar. Y es quizá justamente el narcotráfico el más interesado en que el gasoducto dejara de funcionar.

Según algunos diarios locales, fuentes de inteligencia han asegurado que el trayecto del gasoducto es parte de una importante ruta de la droga que controla este binomio nefasto. ¿Fue acaso coincidencia que parte de las condiciones para liberar a los trabajadores secuestrados en abril fue que las fuerzas del orden no protegieran el gasoducto?

Pues quizá por esta razón el aeródromo se encontraba desprotegido desde hace meses. Si es así, hay aquí una responsabilidad política y militar que debe responder. Pero sobretodo, es momento de aceptar que Sendero ha vuelto a representar una amenaza para el desarrollo del país donde la presencia estatal en la zona del VRAEM, además de una estrategia militar y policíal deben conjugar fino para que las actuales y futuras generaciones no vuelvan a vivir las décadas de horror y barbarie que generaron más muertes que en todas las guerras externas de nuestro país.

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