El interés que prima

Después de los bochornosos hechos protagonizados por comerciantes de La Parada que ocasionó la muerte de dos civiles, la exposición de una menor a gases lacrimógenos, y hasta el sacrificio de una yegua, para tratar de impedir el desalojo programado semanas atrás. El aletargado pedido de vacancia de la alcaldesa Susana Villarán que parecía no tener marcha, cobró vida repentinamente.

Desde finales del año pasado un grupo de opositores encabezados por Marco Tulio Gutiérrez y Carlos Vidal Vidal, leales amigos del ex alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, impulsaron la idea de revocatoria contra la Socialista Susana Villarán, justificando el hecho en su mala gestión como alcaldesa.

Sin embargo, muchos creen que el verdadero móvil de este recado se fundamenta en el rencor que guardan los Solidaristas contra el partido de Fuerza Social, quienes hicieron una revisión sacando a la luz una importante cantidad de malversación de fondos cometidos en el periodo anterior, entre ellos el famoso caso de la fantasma Comunicore.

Este hecho trajo consigo la denuncia a otros funcionarios que se beneficiaron con millonarias sumas, a los cuales se les siguen hasta hoy con procesos judiciales, y por si fuera poco, acabó con las aspiraciones de Castañeda Lossio a la presidencia del país, razón suficiente para armarse de odio y montar una campaña de venganza contra la alcaldesa de Lima.

Desde muchos meses atrás se fueron recolectando firmas y solicitando el pedido con varios intentos fallidos, pero después de los vandálicos hechos desatados por el traslado del mercado mayorista hacia su nueva sede en Santa Anita, la que había sido hasta entonces una simple arma para amedrentar la gestión edil, se convirtió en realidad.

El jurado Nacional de Elecciones comunicó ayer que sí habrá referéndum para consultar a la población sobre la permanencia de Villarán en el cargo, después de haber denegado la revisión del último lote de firmas a favor de la revocatoria solicitada por la Reniec.

Este hecho se da en la peor situación, donde la reacción más coherente, debió ser el apoyo del cumplimiento de una de las más grandes obras de la gestión Susana hasta entonces vista: la restauración de un importante mercado que abastece de comestibles a toda la comuna limeña y que en su primer establecimiento no contaba con las condiciones mínimas sanitarias y por el contrario se caracterizaba por el caos y la inmundicia.

Ahora solo queda esperar los 90 días de plazo normados por el ente electoral para saber si la oposición logrará su cometido de destituir a la alcaldesa en desmedro de los intereses de la población. Es el turno de los limeños de elegir entre la continuidad o el estancamiento de las obras que ya se habían puesto en marcha.

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