Barajas fujimoristas

Sumándose a la cantidad de mentirosos politiqueros de nuestro atolondrado palco gubernamental, a quienes les  encanta jugar a las escaparates para llegar al trono mayor, se encuentra la falsa promesa de Keiko sobre el indulto a su padre.

Antes habíamos escuchado a otros desvergonzados aspirantes a padres de la patria como Pablo Kuczynski y su ofrecido trámite de nacionalidad que se paralizó tras saberse perdedor de los comicios presidenciales, el apocalíptico ‘salto al vacío’ presagiado por nuestro ‘cholo sano y sagrado’ quien quizá ‘narcotizado’ por alguna razón, terminó lanzándose; o la embaucada candidata a la alcaldía, la señora Nano, quien después de conocer un empate técnico en las encuestas, furibunda  quiso echar el municipio al estiércol.

Después de negar reiteradas veces conceder el indulto a su padre de llegar a la presidencia, Keiko Fujimori, paradójicamente y para sorpresa de todos salió a luz para solicitarlo personalmente. Si en estos momentos fuera ella la presidenta y el futuro incierto del ‘Chino’ estaría en sus manos y no en las de Nadine ¿Cumpliría su promesa? los hechos hablan por sí solos y otra vez el tiempo nos da la respuesta.

No cabe duda que a estos políticos les encanta echarle mano a su baraja de naipes para sus decisivas argucias. Pero vayamos al tema de fondo, el indulto, sobre el cual podemos desprender la siguiente aseveración: Si el señor Fujimori, solicita el perdón significa que reconoce sus delitos, los cuales ante la justicia se empeñó en negar vehementemente: “¡soy inocente!” “¡soy inocente!” ¿total?

Será por eso Keiko rechaza rotundamente que su padre firme la petición, o más hábilmente, será el anhelo de los fujimoristas tener al decrépito ex mandatario libre para usarlo de portada en su campaña como símbolo una vez más de su victoria, o mejor dicho, como títere en el telón de las futuras elecciones presidenciales. Que el ‘Chino’ firme o solicite él mismo su indulto, no le serviría de mucho a los hipnotizados naranjas en su lucha por volver apoderarse del trono mayor.

Apelando a nuestra mala memoria el fujimorismo siempre ha ganado todo sus partidos de cartas, sacando un As bajo la manga. Pero no es difícil recordar, basta con imaginarnos la imagen de un niño de ocho años muerto de un disparo indiscriminado que lo fulminó en el acto; su delito, haber estado presente en una pollada realizada en Barrios Altos; con alevosía o no, las manos de Fujimori se mancharon ese día de sangre.

El ex mandatario no está cumpliendo años en cárcel por sus buenas acciones que sin duda las tuvo, está ahí por los errores que sin duda cometió, a grandes responsabilidades grandes culpas. Y al igual que cualquier otro ciudadano, debe ser regido por las mismas leyes. O acaso es justo otorgarle a él un indulto -que muchos aclaman pero que pocos reciben- no por estar condenado a muerte como lo exige la ley sino por ser simplemente Alberto fujimori.

Aquí no hay odios que valgan, no se trata de persecución política, simplemente es un tema de justicia, de una ley para todos por igual. De los 25 años a los que fue condenado Fujimori, solo se ha cumplido tres, y la reparación civil impuesta no ha sido cancelada aún. Qué podemos exigir al poder judicial si a sus dictámenes los vuelven polvo con una simple disculpa.

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