Sendero Luminoso y su derrota no política

Han pasado más de 20 años desde la captura del principal líder senderista Abimael Guzman. Dos generaciones, y cinco presidentes. Y aun, Sendero Luminoso sigue ocupando primeras planas, asesinando militares e incluso poniendo en jaque al país, atacando una fuente energética que produce el 30% del suministro nacional.

La conclusión, que recién fue aceptada por nuestros políticos: Sendero Luminoso fue derrotado militarmente pero jamás, políticamente.

Habiéndose refugiado territorialmente en la zona del Alto Huallaga y en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, se aliaron en un binomio mortal con el narcotráfico. Hasta allí, su amenaza seguía circunscribiéndose a lo territorial- militar. Sin embargo, hace algunos años, esta organización criminal ha mudado hacia una estrategia de insertarse en sectores sociales radicales como el Conare-Supet. Incluso, ahora tientan a la posibilidad de tener una presentación política activas a través de su brazo legal el Movadef. Su esfuerzo ha sido auspicio, si analizamos la presencia activa radical que diversos conflictos sociales han protagonizado.

Ahora bien, hay que hacer una gran distinción entre los escenarios de los 80, con una democracia incipiente, recuperándose de una dictadura militar y una crisis económica sin precedentes en nuestra historia y el actual, con un Estado más eficiente, sin sindicalismo, una economía fuerte y estable, pero y ojo con esto, con un sistema de partidocracia totalmente debilitado.

La derrota política de Sendero, se basa justamente en fortalecer la partidocracia. Si los actuales partidos políticos no atienden demandas sociales, las canalizan debidamente y responden con eficiencia y honestidad a la ciudadanía, la prédica senderista estará lista para ser enunciada y aprovechar el sin número de descontento por demandas insatisfechas.

El Movadef no logró su objetivo de inscribirse como partido político, pero se mueve libremente y públicamente cada vez que encuentra una oportunidad para hacerlo. No hay que bajar la guardia pero sobretodo es hora de fortalecer nuestro sistema democrático, a través de los partidos políticos, lo que en buena cuenta pasa por una madurez de nuestra clase política que muy pocas veces han dado visos de enrumbar por este derrotero.

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