Crónica de una desaparición anunciada

Domingo 04 de noviembre. Un incendio en Barrios Altos dejó a decenas de familias sin hogar.

Lo que no pudo lograr la autoridad municipal, lo logró ayer, un aciago destino. Tras años de que diversos burgomaestres trataran infructuosamente de convencer a través de consejos, pedidos y hasta amenazas a las aproximadamente quince familias de la casona antigua de Barrios Altos conocida como “El buque”, de desalojar el lugar y ser reubicados ante el eminente desplome de sus estructuras debido a su antigüedad, ayer el destino inició la crónica de una desaparición anunciada.

Tras cuatro horas de un voraz incendio, aparentemente provocado por consumidores de PBC, y marihuana, que a decir verdades, habían tomado el primer piso deshabitado hace años como guarida, la casona fue reducida a cenizas. Según testigos, no era la primera vez que los pacos encendidos anunciaban una tragedia al quedar prendidos sobre las estructuras hechas de quincha y madera.

En tan solo cuatro horas, desde que se inició el siniestro a las 4:00 a.m., los tres pisos de predio, cedieron y la destrucción fue total, a pesar del esfuerzo de los bomberos. Quince familias han quedado damnificadas. El gerente de seguridad ciudadana de la Municipalidad de Lima, Gabriel Prado, llegó hasta la zona del desastre para reubicarlas.

Antaño, famosa morada de grandes luminarias de la música criolla como Lucha Reyes, la recordada “morena de oro”, el buque, signado con el 284 en el jirón Cangallo, había mudado de cobijo de estrellas, a gente de mal vivir.

La gran nube de polvo que cubrió la esquina de los jirones Junín y Cangallo, fue el símbolo final del desplome de un legado del Lima de antaño y esperamos, de una historia que no vuelva a repetirse.

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