Todo queda en familia

Javier Diez Canseco. Congresista y hombre de izquierda. Por años, uno de los principales fiscalizadores y denunciantes de cuan acto de corrupción, se registrara en los varios gobiernos en los cuales ha formado parte de la representación nacional. Hoy, los reflectores han vuelto a apuntarle, pero esta vez, para levantar acusaciones en su contra sobre un proyecto de ley que beneficiaría directamente su ex esposa e hija.

Convertir las denominadas “acciones de inversión” en “acciones comunes” es, en suma, la esencia del proyecto de Diez Canseco. Las más de 100 mil acciones de inversión que poseen sus familiares en la empresa Backus, aumentarían su valor de mercado, a pesar que no otorgan derechos políticos en la sociedad, porque siempre existirá la posibilidad de canjearlas por acciones que si incorporen este derecho.

Lo más lamentable es que tanto políticos, como medios de comunicación se han concentrado específicamente en el conflicto de intereses del proyecto Diez Canseco y no se ha analizado el cuerpo del vergonzoso iceberg que nos retrotrae a inicios de la década del 70. Juan Velasco Alvarado, el dictador de turno, obligó a las empresas privadas a “entregar” parte de su accionariado a los trabajadores, agrupados en las denominadas “comunidades industriales”.

El objetivo era, convertirlos en dueños de la mitad de las empresas, pese a no haber aportado absolutamente nada al capital de las mismas. Algunos años luego, éstas acciones, que repetimos, fueron parte de un robo, fueron denominadas por ley “acciones laborales” y entregadas a los trabajadores de manera individual pero que no incorporaban derecho al voto en la junta general. Posteriormente, y como es tradición en nuestro país, mudo de nombres hasta su denominación actual “acciones de inversión”.

Esta historia, que se basa en un acto dictatorial donde se le robó parte de capital a las empresas y por ende, derecho a decidir a quienes invirtieron en éstas, es lo que parece haber olvidado el señor Diez Canseco, pretendiendo sorprendernos en su argumento de que en ninguna parte del mundo se habla de acciones con derechos disminuidos para justificar su proyecto de restituir a las acciones de inversión el derecho a voto en la sociedad. Pues, habría que recordarle al hombre de izquierda, hoy muy interesado en los negocios del capitalismo, que quizá también en ninguna parte del mundo hubo un dictador llamado Velasco Alvarado que un asaltó a la empresa privada.

En suma, el proyecto de Javier Diez Canseco, lejos de restituir justicia, termina por celebrar la institucionalización de un robo. Es más, el hombre de izquierda debe saber muy bien que muchas de las acciones de inversión que estaban en manos de los trabajadores, que él tanto dice defender, fueron vendidas a grupos de poder económicos.Sólo así es explica que la primera versión del proyecto de ley del señor Diez Canseco, según un diario local, fue diseñado por su ex asesor financiero, feliz dueño de tres millones de acciones de inversión en la empresa Backus.

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