Lerner vs Lerner

Archivo diario El Comercio

Salomón Lerner Guitis. Peruano. Exitoso empresario. Pésimo político. Ya nos había a acostumbrado a sus destempladas declaraciones cuando estuvo a cargo de la Presidencia del Consejo de Ministros, pero su última intervención mediática respecto al Movadef y su objetivo de participar en la vida política del país, lo ha catapultado al premio del Cantinflas del año.

¿Cómo dice que dijo?

Primero señaló que “ay que darle la oportunidad al movimiento de participar en nuestra vida política, siempre que respete el Estado de derecho y las normas constitucionales”, que evidencia o un  desconocimiento absoluto de este grupo de fachada de Sendero Luminoso o nuestras normas constitucionales o lo que es peor, la democracia.

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Acto seguido, trató de retractarse “solo se puede aceptar al Movadef en el sistema democrático si éste renuncia a sus ideas de apoyo a los actos de terrorismo del pensamiento Gonzalo y de destrucción de nuestro sistema democrático institucional”, bla, bla, bla. Quizá lo más recomendable de decir era que no se puede aceptar un grupo como el Movadef en ninguna democracia del mundo. En suma, Lerner demuestra una vez más su poca capacidad y éxito cuando intenta evitar una opinión clara sobre un tema tan controversial.

El efecto Lerner

Aprovechando la gran capacidad informativa de nuestra sociedad las palabras del Lerner han implantado dudas en algunos sectores sobre las reales intenciones del Movadef. Nicolás Lynch, recientemente defenestrado embajador peruano en la Argentina, calificó de “salud democrática” su acercamiento con este grupo de fachada de asesinos terroristas. Es más, en su tristemente célebre carta de renuncia, aseguró que se ha “instalado un clima de intolerancia” en nuestra democracia. ¿Hay que ser tolerantes con quienes quieren que el asesino más grande de toda nuestra historia salga libre?

El peligro es que Nico, no está solo. Ya salieron por allí algunos a respaldar eso de la “intolerancia democrática”. A ver señores, la democracia no es solo ceder el país a quien por mayoría le encargamos la “gerencia” del mismo. Todos debemos defenderla. ¿Es perfecta? No, no lo es, pero es lo mejor que tenemos. Y por ende, tampoco debe ser entendida como blandengue.

La democracia tiene que ser firme y fuerte para defender los derechos fundamentales de la vida. Y Movadef representa a quienes atentaron contra este primer derecho de nuestra Carta Magna. Si un grupo de anacrónicos apoya que un grupo maoísta ingrese a participar de las elecciones, todos debemos oponernos.

La democracia hoy debe ser fuerte, los ciudadanos aún más…

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