Un gobernante

Si cada uno de nosotros tuviera la oportunidad de llegar a ser un gobernante de alguna nación, quizá muchos buscaríamos tener un clima de gobierno en calma, nuestro proceder seria sonreírle y extenderle la mano  a cuanto diplomático se nos cruce en frente, aparentar que concordamos con las ideas opuestas de cada uno de los que nos acompañan.

Si conociéramos de negocios turbios quizá no los denunciaríamos para no ganarnos enemigos y evitarnos posteriores venganzas políticas, mantendríamos inmutable la gestión anterior, seguiríamos jugando con las mismas fichas. Todo con tal de salir al frente con una amplia sonrisa y dirigirnos a nuestra nación para comunicarles que todo marcha a la perfección, sin alteraciones por cual alarmarse.

Eso es hacer un gobierno simplista, en realidad el propósito no es aportar nada nuevo, la razón de gobierno no nació de ningún ideal político, ni propósitos vanguardistas,  el único progreso por el cual luchar sería el progreso propio: si todo sigue marchando igual, sin complicaciones ni golpes de estado, pronto saldré de aquí con una cuenta bancaria capaz de superar a la de cualquier trabajador incesante  en unos cortos 5 años.

Si quizá hiciéramos lo contrario, si nuestro propósito no sería el nuestro sino el de los que nos eligieron, si tendríamos la firme convicción de cambiar lo ineludible, si nos emprendiéramos en una lucha constante contra lo injusto, quizá tropezaríamos, nos equivocaríamos o sería más complicado de lo que esperábamos, pero solo así dejaríamos una huella imborrable en la línea del progreso de nuestra nación.

No estoy de acuerdo ni en contra, creo que cada presidente tiene un proceder distinto, tienen virtudes y defectos como nosotros porque no dejan de ser humanos pero pocos se avalanchan a una guerra incesante por cumplir sus ideales y uno de ellos  sin duda fue Hugo Chávez.

Hugo Chávez Frías

Hugo Chávez Frías

Hugo Chávez, se ganó muchos detractores, acérrimos enemigos, críticas mordaces, pero también consiguió aliados, seguidores y personas que compartían su mismo pensamiento antiimperialista.  Sobrevivió a un golpe de estado y a un intento de revocatoria. Su espíritu rebelde no le permitió callar su animadversión ante Bush: “Ayer estuvo un diablo aquí, huele a azufre todavía” y ante cualquier gobernante capitalista de primer mundo. Su valor para enfrentárseles a viva voz es innegable y aunque a muchos no nos guste, a presidentes como Chávez no los encontramos a la vuelta de la esquina.

“Ser rico es malo, es inhumano,  así lo digo y condeno a los ricos”, frases como estas dividieron el país en dos mitades: venezolanos que tenían su apoyo y venezolanos que querían sacarlo del mando. En la primera mitad estaban los pobres y en la segunda, sin duda, se encontraban los empresarios que habían disfrutado permanentemente del estatus quo. Es difícil entender a los ‘locos’ políticos como él, pero lo cierto es que Hugo Chávez hizo en Venezuela lo que pocos habían logrado, los pobres saltaron al estribo, eso molesto a otros que estaban económicamente bien.

En nuestra televisión mayormente pasaban imágenes de la gente que no lo quería pero ayer un sin número de venezolanos lamentaba su muerte, se había ido sin duda alguien a quien querían. Mi postura no es favor, no soy prosélita de las dictaduras pero las seudo democracias a las que nos han acostumbrado a vivir a la mayoría de países sudamericanos muchas veces apestan.

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